No puedo pagar mi auto ¿Qué hago?

Si te encuentras en una situación financiera difícil, seguramente tendrás muchas dudas y puede que estés pensando: No puedo pagar mi auto ¿Qué hago? ¿Cómo puedo resolver mi problema? En primer lugar, te recomendamos mantener la calma y actuar con precaución para que puedas tomar buenas decisiones. En este artículo te ofrecemos algunos consejos muy útiles que pueden ayudarte a resolver tu problema, continúa leyendo.

No puedo pagar mi auto ¿Qué hago?

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No puedo pagar mi auto ¿Qué hago?

Actualmente, uno de cada tres estadounidenses tiene problemas para cubrir los gastos de su hogar, según el «Center on Budget and Policy Priorities» (CBPP). Si te encuentras en esta situación y el pago de un préstamo de auto forma parte de tus gastos mensuales, ten en cuenta las siguientes alternativas.

1. Modificar el préstamo del coche

Si te das cuenta que no puedes continuar pagando tu carro, lo primero que debes hacer es hablar con tu prestamista sobre la posibilidad de modificar tu préstamo de auto.

Llama a la compañía que te otorgó el financiamiento para tu carro y explícale tu caso. Pregunta si tienen alguna opción de alivio para los prestatarios con dificultades financieras o si pueden hacer modificaciones en las condiciones del préstamo de auto.

Cuando te dirijas a la oficina de tu prestamista recuerda que la Oficina de Protección Financiera del Consumidor recomienda anotar el nombre del representante, así como su número de identificación y cualquier número de caso relacionado con tu solicitud.

A continuación te explicaremos algunas de las opciones que puedes plantear al negociar con tu prestamista.

  • Solicita un cambio de fecha de vencimiento. Pide a tu prestamista que ajuste la fecha de vencimiento de tu próximo pago. Incluso, si tu retraso es sólo de una semana, vale la pena llamar y solicitar el cambio para evitar cargos por retraso en el pago de la cuota mensual.
  • Modifica tu calendario de pagos. Para evitar el impago, tu prestamista puede estar dispuesto a crear un plan de pagos que se adapte a tus necesidades. Por ejemplo, podría ampliar el plazo de tu préstamo para que tus pagos mensuales sean más bajos, dividir los pagos en tramos quincenales más pequeños o permitirte pagar los pagos atrasados a lo largo del tiempo.

IMPORTANTE: Muchos prestamistas hicieron cambios en sus políticas de modificación de préstamos en respuesta a la pandemia del COVID-19. Los programas de indulgencia y prórroga temporal están ayudando a los prestatarios a volver a la normalidad.

Probablemente, estés pensando que hablar con tu prestamista es inútil y que será imposible llegar a un acuerdo favorable para ti. Recuerda que aunque tu situación sea muy estresante y difícil, no eres el único que atraviesa este tipo de dificultades, y las entidades financieras lo saben. Es por esto que suelen tener herramientas o métodos para ayudar a los prestatarios que tienen dificultades para realizar sus pagos.

Por ejemplo, tal vez te sorprenderá saber que muchos prestamistas permiten a los prestatarios (dependiendo de las circunstancias) aplazar el pago del préstamo de su auto durante un período determinado de tiempo. Por supuesto, tendrás que hacer un pago extra al final del plazo del préstamo para compensar la diferencia, y puede que tengas que pagar un poco más de intereses pero podría ser una alternativa viable para resolver tu problema.

2. Refinanciar tu auto

La refinanciación de un auto implica esencialmente la sustitución del préstamo actual por uno nuevo, normalmente de un prestamista diferente. Una vez firmada la documentación, el nuevo prestamista pagará el préstamo actual y se hará cargo del título de propiedad del auto hasta que termines de pagarlo.

Al refinanciar tu auto, es posible que puedas reducir el tipo de interés o la cuota mensual. Si tienes dificultades para pagar tus facturas, debes dar prioridad a esto último y buscar una refinanciación que te permita ampliar el plazo de tu préstamo.

Por ejemplo, si te quedan 24 meses de préstamo, podrías refinanciar con un préstamo a 36 meses. Si bien es probable que esto aumente la cantidad de intereses que pagarás a largo plazo, también reducirá tus pagos mensuales. Y, aunque la refinanciación podría causar un pequeño descenso en tu puntuación de crédito, es mejor que el daño que causaría el incumplimiento de un pago o el impago del préstamo.

Ten en cuenta que obtener una refinanciación puede ser difícil si tienes una puntuación de crédito baja, o si debes más del coche de lo que vale. Algunos prestamistas también pueden cobrar una penalización por pagar el préstamo antes de tiempo. Aun así, la refinanciación puede valer la pena, sobre todo si estás a punto de perder el carro por un embargo.

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3. Cambiar o vender tu carro

Si piensas: ¡No puedo pagar mi auto! debes analizar si es un hecho puntual o si es algo más complicado que se pueda extender en el tiempo. Si es esto último, la mejor opción es deshacerte del vehículo. Para ello, podrías cambiarlo por otro más asequible o venderlo y comprar un carro usado para reducir algunos gastos como el seguro, por ejemplo. Los autos antiguos suelen tener pólizas de seguro más baratas.

Sin embargo, antes de seguir este camino, tendrás que hacerte dos preguntas: ¿Cuánto vale tu coche? ¿Y cuánto debes todavía por él? Si tu auto vale más de lo que debes, significa que tienes «patrimonio» y puedes venderlo para salir de la deuda.

Como los compradores privados suelen ser los que más pagan, puedes darte tiempo para vender tu carro a un particular si solicitas a tu prestamista un aplazamiento de la cuota mensual. Ahora bien, si tienes mucha prisa y buscas una salida rápida y fácil, considera vender tu carro a Carmax o a un concesionario de autos usados.

Cuando tienes patrimonio, la venta de tu coche es una de las mejores soluciones porque:

  1. Podrás obtener algunos dólares que te permitirán comprar otro vehículo más asequible.
  2. Pagarás el préstamo a tiempo, esto significa que tu puntuación de crédito no se verá afectada.

En caso de que debas más de lo que vale el coche, una posible estrategia es vender el coche por el precio más alto que puedas conseguir y luego pedir un préstamo personal para pagar el capital restante. Aunque debes seguir pagando el préstamo personal, la ventaja es que las cuotas podrían ser más bajas que las de tu préstamo del coche.

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4. Permitir que otra persona asuma tu préstamo

Algunos préstamos y arrendamientos son «asumibles», esto significa que son transferibles de un prestatario a otro. Si ya no puedes hacer los pagos de tu préstamo pero quieres evitar dañar tu crédito, considera la posibilidad de pasar el préstamo (y el vehículo) a otra persona.

Eso sí, antes de decidir transferir tu auto, debes hablar con tu prestamista. La mayoría de las entidades financieras tienen requisitos mínimos de crédito e ingresos que debe cumplir la persona a la que transfieras tu vehículo.

5. Solicitar un aplazamiento

El aplazamiento de cuotas es una opción muy útil cuando no puedes pagar tu auto. Si deseas seguir esta ruta, comunícate con tu prestamista y solicita información sobre los requisitos y condiciones. Esta alternativa te permitirá omitir un pequeño número de pagos sin incurrir en multas ni cargos por impago.

Ten en cuenta que cada prestamista tiene diferentes reglas y requisitos cuando se trata de aplazar los pagos. Algunos permiten aplazar toda la cuota (capital más intereses); otros exigen que se sigan pagando los intereses. Algunos limitan el número de veces que puedes solicitar un aplazamiento; otros prohíben los aplazamientos si ya estás atrasado en los pagos.

Cada prestamista tiene también diferentes requisitos de solicitud. Si los aplazamientos están incluidos en tu contrato de préstamo, probablemente, podrás ver la opción de omitir un pago desde tu cuenta en línea. En otros casos, es posible que tengas que presentar una carta de dificultad que explique por qué necesitas el aplazamiento, junto con detalles financieros como tus ingresos y tu puntuación de crédito.

Ten en cuenta que como resultado del aplazamiento tu prestamista añadirá esos pagos diferidos al final de tu préstamo. Por eso algunos prestamistas llaman a este proceso «prórroga del préstamo». Es importante que sepas que un aplazamiento supone que acabarás pagando los intereses de tu préstamo durante más tiempo (tres meses más si aplazas tres pagos).

6. Utilizar el patrimonio de tu vivienda

Si tienes una vivienda propia, puedes utilizar el patrimonio de esta para pagar el préstamo de tu auto. En caso de que estés pagando una hipoteca por tu vivienda, podrás utilizar el valor de equidad que corresponde a la diferencia del valor de venta menos el monto de préstamo que aún tengas por pagar.

A continuación, detallamos tre maneras con las que puedes aprovechar el patrimonio de tu vivienda para pagar el auto:

Refinanciación en efectivo

Una refinanciación en efectivo implica la obtención de un nuevo préstamo para pagar lo que debes de tu hipoteca original, además de pedir prestados fondos adicionales. Estos fondos los puede utilizar para hacer frente al pago del coche. Este tipo de refinanciación también puede ayudarte a conseguir mejores condiciones en tu hipoteca.

Préstamo con garantía hipotecaria

Un préstamo sobre el valor de la vivienda (HEL – Home Equity Loan) te permite sacar una parte o la totalidad del valor de tu casa como pago único. También se le puede llamar «segunda hipoteca», ya que se trata de un préstamo adicional a la primera hipoteca.

Después de recibir la suma global, tendrás que devolver la HEL en cuotas mensuales. El plazo típico de amortización es de cinco a quince años y los tipos de interés son fijos.

Línea de crédito con garantía hipotecaria

Una línea de crédito con garantía hipotecaria (HELOC – Home equity line of credit) es una línea de crédito renovable. Puedes tomar prestado de esta línea de crédito hasta un determinado límite y sólo durante el período de tiempo («período de disposición») que tu prestamista determine. Sólo tienes que devolver lo que has gastado, más los intereses. Los tipos de interés de los HELOC suelen ser variables.

¿Qué puedo hacer si no puedo pagar mi carro?

Si por alguna razón no has podido seguir ninguna de las alternativas que hemos presentado y se te hace imposible conservar tu carro y tienes que deshacerte de él, considera lo siguiente:

Entrega de llaves

¿Puedes devolver un auto financiado? Claro que sí. Esto se conoce como «recuperación voluntaria» o «entrega voluntaria». Es una opción de último recurso si no lo puedes refinanciar o vender. Por desgracia, la entrega de las llaves tiene consecuencias:

  • Por un lado, el prestamista podría seguir intentando cobrarte dinero si debes más de lo que pueden obtener por el vehículo en una subasta de autos.
  • Y por otro lado, un embargo voluntario quedará reflejado en tu informe de crédito.

Para hacer esta entrega voluntaria debes ponerte en contacto con tu prestamista e informarle sobre tu intención de devolver el vehículo. Tu prestamista te guiará en el proceso y te indicará cuándo y dónde debes entregar tu coche.

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Dejar que te embarguen el coche

La alternativa a la entrega voluntaria es el embargo directo. Esta opción es quizás la más estresante y puede afectar gravemente tu historial de crédito. En pocas palabras, tú simplemente esperas hasta que tu prestamista decida embargar el vehículo. Entonces, tu auto y todo lo que tenga dentro se lo lleva una grúa. Recuerda que esta debería ser una de las últimas opciones.

Declararse en quiebra

Sin duda esta es la opción más extrema, pero si te encuentras en un enorme agujero financiero y debes mucho dinero (mucho más que las cuotas de tu carro), podrías considerar la posibilidad de declararte en bancarrota.

Ten en cuenta que esta opción no es sencilla, si te declaras en quiebra tu crédito puede verse afectado durante una década. Por lo tanto, la bancarrota no es una opción a considerar si hay otras alternativas abiertas. Antes de proceder, debes revisar bien tus finanzas y ponerte en contacto con un abogado especializado en quiebras.

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